Por qué los niños pequeños necesitan ayuda con el tráfico
Para los niños pequeños el tráfico es difícil de verdad: son bajitos, así que los conductores no siempre los ven y ellos no ven por encima de los coches aparcados, y calcular lo rápido que viene un coche cuesta años aprenderlo. Por eso necesitan ir de la mano de un adulto cerca de la calzada, y por eso merece la pena practicar buenos hábitos desde pronto.
Enseña una rutina sencilla
Una rutina corta y siempre igual es fácil de recordar. Muchas campañas de seguridad vial usan una versión de esta:
- Párate en el borde de la acera (el bordillo), un paso atrás de la calzada.
- Mira bien alrededor por si viene tráfico, y escucha también.
- Espera hasta que no venga ningún vehículo o se haya parado.
- Sigue mirando y escuchando mientras cruzas, y camina, no corras.
Elige sitios seguros para cruzar
Enseña a tu hijo los sitios más seguros para cruzar: los pasos de peatones y los semáforos, donde se espera al muñequito verde. Explícale por qué es peligroso cruzar entre coches aparcados o cerca de una curva: los conductores no te ven, y tú no los ves a ellos.
Practica en los paseos de cada día
Cada camino al colegio o a la tienda es una oportunidad para practicar. Explica lo que haces al cruzar: «Nos paramos en el bordillo. Ahora miramos a los dos lados. ¿Viene algo?» A medida que crecen, deja que te digan cuándo creen que es seguro, mientras tú sigues decidiendo.
Da buen ejemplo
Los niños copian lo que ven. Cruzar por los sitios adecuados, esperar al muñequito verde y guardar el móvil cerca de la calzada enseña más que cualquier norma.
Practica jugando
Un juego es un lugar seguro para ensayar la rutina. En Wizzy Crossing, los niños pasean por una pequeña ciudad, paran en el bordillo, miran a izquierda y derecha y cruzan por el paso de peatones, y cada cruce seguro suma puntos. Jugad juntos y luego probad los mismos pasos en vuestro próximo paseo.
Los juegos son un extra divertido, nunca un sustituto de practicar con un adulto en calles de verdad.